Nuestro Padre Jesús de la Pasión
Nuestro Padre Jesús de la Pasión es la imagen titular cristífera de la Hermandad de Pasión de Dos Hermanas. Tallada por el prestigioso imaginero sevillano Luis Álvarez Duarte y bendecida el 18 de marzo de 1990, la obra se ha convertido en un referente devocional y artístico dentro de la Semana Santa nazarena.
La hermandad fue fundada en 1980 por un grupo de vecinos de la barriada de Las Portadas bajo la dirección espiritual del párroco José Luis Pabón Solís. Antes de la llegada de la talla de Álvarez Duarte, la corporación contaba con un Cristo de menor tamaño, de características similares, que con el tiempo desapareció. Para dotar a la hermandad de una imagen titular de gran expresividad, se encargó la actual talla a Luis Álvarez Duarte, quien supo plasmar con maestría la figura de Cristo cargando la cruz camino del Calvario.
La imagen, de madera de cedro real policromada y concebida para ser vestida, destaca por su realismo expresivo: el rostro refleja el sufrimiento y la entrega del Redentor, la mirada transmite angustia y la boca entreabierta sugiere el peso del sacrificio. En sus orígenes, la talla no llevaba corona de espinas ni potencias, lo que la diferenciaba de otras representaciones cofrades contemporáneas, aunque en la actualidad estos elementos han sido incorporados, enriqueciendo su iconografía y su presencia procesional.
En 2024, la imagen fue sometida a una restauración en el taller Leal-Meléndez, bajo la dirección del escultor José María Leal Bernáldez y la restauradora Laura Pérez Meléndez. La intervención, cuidadosamente planificada, consistió en la limpieza de la policromía, la consolidación de pequeñas zonas afectadas y otras actuaciones de mantenimiento, respetando plenamente la obra original y garantizando su conservación para futuras generaciones.
El Señor de Pasión refleja el sello inconfundible de Luis Álvarez Duarte, quien combina tradición sevillana y sensibilidad moderna para crear un Cristo profundamente humano y devocional. Desde su bendición, la talla ha sido objeto de veneración en Dos Hermanas, convirtiéndose en un símbolo de fe y entrega que atrae la devoción de numerosos fieles durante todo el año y, especialmente, durante la Semana Santa.