En la tarde de hoy ha tenido lugar la bendición del Libro de Difuntos, una obra que desde ahora formará parte del patrimonio de nuestra Hermandad.
El libro ha sido generosamente donado por N.H. D. Rafael Soriano Ruiz, a quien expresamos nuestro más sincero agradecimiento por este valioso gesto.
Asimismo, queremos destacar y agradecer la implicación de N.H. D. Antonio Jesús Morales García, cuya colaboración ha sido fundamental para que este proyecto haya podido hacerse realidad.
La obra ha sido realizada por el guarnicionero D. Antonio Mateos Morales, cuyo trabajo y dedicación se reflejan en cada detalle de este hermoso libro.
Que este Libro de Difuntos sirva como memoria viva de todos aquellos hermanos que ya gozan de la presencia del Señor.
En la próxima estación de penitencia formará parte como insignia del tramo de penitentes de nuestra hermandad.



Hay nombres que el tiempo no borra, por que están escrito con la tinta del corazón y de la fe. En el día de ayer, nuestra Hermandad abrió las páginas de un libro sagrado, no para decir adiós, sino para custodiar el recuerdo de quienes caminaron antes que nosotros, dejando el eco de sus oraciones en los mismos muros donde hoy nosotros buscamos consuelo.
Este libro de hermanos difuntos, no es solo un registro de nombres; es el testimonio de una herencia compartida. En cada caligrafía reside una historia: la de aquellos que levantaron esta Hermandad con su esfuerzo, la de quienes tejieron con su ilusión nuestras esperanzas, quienes nos enseñaron a vestir la túnica, y la de quienes, con un cirio en la mano, nos enseñaron que el camino nunca se recorre solo.
Este Martes Santo, cuando el silencio se haga oración en las calles, habrá una ausencia que se volverá presencia. Este libro que estrenaremos en nuestra estación de penitencia, será el testigo mudo de que nadie se va del todo si su Hermandad lo mantiene vivo.
Este tesoro de fe ha sido posible gracias al amor de quienes siguen aquí, trabajando por los que ya se fueron.
Agradecemos de corazón a N. H. D. Rafael Soriano Ruiz, cuya generosa donación ha sido la semilla de este proyecto, permitiendo que hoy tengamos un hogar sagrado donde descansarán la memoria de todos los hermanos que ya nos aguardan en el Reino de los Cielos.
A D. Antonio Mateos Morales por la impecable labor de guarnicionería que envuelve estas páginas.
A N. H. D. Antonio Jesús Morales García, cuyo trazo ha sido puente entre el recuerdo y la eternidad. Con una caligrafía magistral y llena de unción, ha sabido dar vida y dignidad a los nombres de quienes ya gozan de la presencia del Señor, manteniendo vivo el legado de nuestros hermanos por siempre.